Se inicia un feroz incendio

Se inicia un feroz incendio en una planta qu�mica. El due�o es sacado de la cama en medio de la noche y concurre desesperado, ya que sus f�rmulas secretas est�n en la caja fuerte de su oficina.

El incendio es violento; varias cuadrillas de bomberos se encuentran luchando contra las llamas y otras m�s vienen en camino. El propietario se dirige al Jefe de Bomberos:

“Mis f�rmulas est�n en la caja fuerte, no me importa la f�brica, pero necesito esas f�rmulas. Cien mil d�lares para la brigada que las rescate”.

La oferta incentiva a los bomberos quienes redoblan sus esfuerzos. Pese a ello, ninguno logra penetrar la furia de las llamas. Viendo que el fuego amenaza con destruir todo, el propietario redobla su oferta gritando:

“Jefe, 200 mil d�lares para la brigada que rescate las f�rmulas”.

Nadie consigue quebrar la barrera infernal. De repente, una cuadrilla de bomberos voluntarios jubilados se acerca al incendio en su vieja autobomba; sin detenerse en ning�n momento, lanzan la misma contra las llamas derribando paredes y penetrando en el coraz�n mismo del fuego.

Desde lejos, el resto de los bomberos ve a estos ancianos que luchan salvajemente, toman la caja y consiguen a duras penas abandonar las llamas, chamuscados y tosiendo. El propietario, feliz, se acerca al conductor diciendo:

“�Gracias, muchas gracias! Ha salvado mi vida y ha ganado la recompensa de 200 mil d�lares”.

Finalizado el desastre, el due�o se acerca a los ancianos:

“Ma�ana les entregar� el dinero que tan valientemente se han ganado, pero tengo una duda: �qu� har�n con el mismo?”

El chofer responde:

“Lo primero ser� arreglar los pinches frenos de la autobomba”.

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